Acta Médica del Centro, Vol. 4, No. 4, 2010
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Hospital Provincial Universitario “Arnaldo Milián Castro”

CARTA AL DIRECTOR

El Dr. José Francisco Martínez Delgado como paradigma indiscutible del método clínico

MSc. Dr. Elvys Pérez Bada1

RESUMEN SUMMARY

En este artículo se comenta sobre el método clínico, aunque el objetivo general es homenajear y destacar la figura del Dr. José Francisco Martínez Delgado quien fuera y será un baluarte de la Medicina Interna y de la aplicación del método clínico en nuestro hospital.


DeSC:
DIAGNOSTICO CLINICO
PERSONAJES

The clinical method is commented in this article, although the general objective is to honor and highlight the personality of Dr. José Francisco Martínez Delgado who was and will be a bastion of the Internal Medicine and of the implementation of the clinical method in our hospital.

MeSH:
DIAGNOSIS, CLINICAL
FAMOUS PERSONS

Sr. Director:

La historia del diagnóstico médico surge con los médicos hipocráticos (Alcmeon de Cretona) que hablaban del proceder mental para nombrar la enfermedad, y que el diagnóstico se atiene a “lo que se ve en el enfermo”. Este método observacional se transformaría progresivamente en el “método científico”, basado en la comunicación, la exploración y el razonamiento, y que a su vez daría lugar, a fines del siglo XIX, al “método clínico”.1

El método clínico o "proceso del diagnóstico", constituye el conjunto de pasos ordenados que todo médico aplica en la búsqueda del diagnóstico en sus enfermos individuales, y consiste en: formulación por el enfermo de sus quejas de salud; obtención de la información necesaria (síntomas, signos y otros datos) para después establecer las hipótesis diagnósticas presuntivas e ir a su comprobación final, por intermedio de una contratación que, en la mayoría de las circunstancias, aunque no en todas, se realiza a través del análisis de laboratorio, de cualquier tipo que sea. Así pues, los cinco pasos o etapas del método son: formulación, información, hipótesis, contratación y comprobación.
El método clínico no es otra cosa que el método científico o experimental de las ciencias, pero aplicado esta vez no a una investigación de laboratorio, sino a la atención individual de los enfermos. Como se sabe, en las ciencias hay multitud de métodos particulares diferentes; pero existe un método único, general, universal, que se aplica al ciclo entero de toda investigación, común a todas las ciencias, porque todas tienen una estructura metódica común, que es el método científico o experimental, que fuera elaborado de forma coherente y definitiva por Claude Bernard en su libro "Introducción al estudio de la medicina experimental", escrito en la segunda mitad del siglo XIX.2

Existen múltiples evidencias que demuestran la importancia de la aplicación correcta del método clínico como herramienta poderosa para lograr un diagnóstico acertado, muchas veces sin necesidad de indicar exámenes de laboratorio. La eficacia que tienen el interrogatorio y un exhaustivo examen físico es muy superior a la de muchos exámenes complementarios. Así, por ejemplo, en estudios de medicina de atención primaria, del 73 al 88% de los diagnósticos se establecen al final de la historia clínica, ¿cuántas pruebas diagnósticas de laboratorio tienen este desempeño?3 En un estudio de 400 autopsias, se comparó la precisión de la historia clínica con la imagenología diagnóstica, encontrando que la combinación del interrogatorio y la exploración física arrojaba el diagnóstico correcto en el 70% de los casos, mientras que la imagenología diagnóstica lo lograba en sólo el 35% de las veces.4

Al ser el método clínico el procedimiento de la profesión, la vía que le permite al estudiante la interacción con su objeto de estudio (en este caso el paciente), en la principal forma organizativa docente de las disciplinas y asignaturas de la profesión y, por tanto, de la carrera (la educación en el trabajo), éste constituye el paradigma fundamental a través del cual se materializa y se concreta la actividad de aprendizaje del estudiante como proceso de construcción del conocimiento, formación de habilidades y hábitos y adquisición de valores. Es a través del método clínico donde se canaliza también el proceso de comunicación entre el estudiante y el profesor, y a través del cual ambos (estudiante y profesor) se relacionan con el objeto del aprendizaje, objeto que se personifica en el paciente.5
Es precisamente cuando hablamos de la función del profesor en la enseñanza del método clínico que viene a nuestra mente la figura del excelso profesor, lamentablemente recién fallecido, el Dr. José Francisco Martínez Delgado. Podríamos declarar sin lugar a dudas que Martínez Delgado fue un virtuoso en la aplicación de este método.

Los que tuvimos la oportunidad de conocerlo, o mejor aún, de trabajar junto a él y nutrirnos de sus experiencias y enseñanzas podemos dar fe de ello. No tuve la oportunidad de ser su alumno en pre-grado, pero la vida me deparó la posibilidad de conocerlo cuando fui residente y, sobre todo, en mis primeros años de especialista. Las huellas que dejó en mí su forma de interrogar y examinar a cada paciente permanecerán imborrables en mi memoria.
Un gran número de anécdotas alrededor de su desempeño diario pueden testificar que nuestro profesor es un paradigma del método clínico. Algunas las vivimos personalmente, otras nos llegaron como referencia de otros médicos. Recuerdo ahora una que alguien que trabajó muy cerca de él me contó: en la sala había ingresado una mujer de aproximadamente 50 años, con una trombosis venosa profunda íleo femoral bilateral. El personal médico de la sala le había realizado infinidad de exámenes de laboratorio y no existía claridad aún sobre el diagnóstico de la paciente. Cierta tarde mientras los médicos se lamentaban desalentados en el cuarto médico sobre la imposibilidad de establecer un diagnóstico certero, el “Profe” levantó la vista de sus papeles y preguntó: ¿Y ya le revisaron las mamas a la paciente? No tengo que decir que allí estaba el diagnóstico.
Pero algo que sí viví de cerca era su manera excepcional de interrogar a los pacientes; confieso que al principio creía que hacía algunas preguntas aparentemente sin objetivo alguno, pero paulatinamente y con el mismo decursar del interrogatorio me iba demostrando la importancia de cada pregunta formulada. Tuve el privilegio de verlo hacer interrogatorios frecuentes, a veces estaba hasta 1 hora, o más, con un mismo paciente, y en varias ocasiones lo vi levantarse de al lado de la cama del enfermo y formular un diagnóstico preciso.

Podría seguir enumerando evidencias, pero creo que no es necesario. Su presencia todavía en nuestras salas de medicina, aunque físicamente ya no esté entre nosotros, es motivo suficiente para aseverar una vez más que el Dr. José Francisco Martínez Delgado es y será un baluarte de la Medicina Interna y de la aplicación del método clínico en nuestro hospital.
Sirvan estas palabras como un sincero homenaje de uno de los tantos que tuvo la suerte de verlo trabajar como médico y, sobre todo, como maestro.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 

  1. Ilizástigui Dupuy F. El método clínico: muerte y resurrección. Educ Med Super. 2000;14(2):109-27.
  2. Moreno Rodríguez MA. El método clínico. La Jornada [Internet]. 2006 [citado el 5 de septiembre de 2010]. [aprox. 3 p.] Disponible en: http://jornada.sld.cu/miguelconferencia.html
  3. Sackett DL, Rennie D. The science of the art of the clinical examination. JAMA. 1992;267(3):2650-2.
  4. Kirch W, Schafii C. Misdiagnosis at a university hospital in four medical eras. Report on 400 cases. Medicine. 1996;75(2):29-40.
  5. Sánchez Mendiola M. La educación clínica en las residencias médicas: retos y soluciones. Medicina y Salud [Internet]. 2006 [citado el 8 de julio de 2010];11(2):[aprox. 3 p.]. Disponible en: http://www.medicinaysalud.unam.mx/seam2k1/2006/abr02_ponencia.html

DE LOS AUTORES

  1. Máster en Educación Médica Superior. Especialista de II Grado en Medicina Interna. Profesor Asistente de la Universidad de Ciencias Médicas “Dr. Serafín Ruiz de Zárate Ruiz” de Villa Clara.
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