| Acta Médica del Centro, Vol. 6, No. 3, 2012
Policlínico “Marta Abreu”, Santa Clara
ARTÍCULO CLÁSICO
Comportamiento de la sexualidad en mujeres de la tercera edad
MSc. Dr. Luis Enrique Pérez Guerra1
MSc. Lic. Ofelia Rodríguez Flores2
MSc. Dra. Leisky Mesa Coello3
MSc. Dra. Yamileth Rifat Carrazana4
MSc. Dra. Isa Miñoso Galindo5
MSc. Dr. Ania Juvier Beuvides6
| RESUMEN |
SUMMARY |
La sexualidad en la tercera edad fue abordada a través de un estudio descriptivo para caracterizar su comportamiento en mujeres pertenecientes a los Círculos de Abuelos de los Consultorios Médicos de la Familia del Grupo Básico de Trabajo 3 del Policlínico “Marta Abreu”, de Santa Clara, de abril de 2009 a marzo de 2010. Constituyeron el universo 108 mujeres y 84 la muestra estudio, la selección fue intencional. Se les aplicó un cuestionario sobre sexualidad: el análisis mostró predominio entre ellas del interés sexual -65 (77.38%)- y que realizaban la práctica sexual una o dos veces al mes -33 (39.29%)-; se concluyó que fueron más las mujeres entre 60-69 años de edad y con escolaridad primaria terminada; en su mayoría refirieron tener interés sexual y realizar prácticas sexuales, estas con una frecuencia quincenal o al menos una vez al mes y que es más frecuente el coito vaginal.
DeCS:
SEXUALIDAD
ANCIANO
|
Sexuality in the elderly was approached through a descriptive study to characterize its behavior in women who attend to the Grandparents’ Club from the Basic Working Group 3 Family Medical Offices of the Marta Abreu Polyclinic in Santa Clara, from April 2009 to March 2010. The universe was formed by 108 women and the study sample by 84 women. The selection was intentional. They were given a questionnaire on sexuality: the analysis showed predominance of sexual interest – 65 (77.38%) – and that they had sexual relations once or twice a month – 33 (39.29%). It was concluded that there were more women between 60-69 years of age and who had completed primary schooling; the majority reported having sexual interest and having sexual relations, these every fortnight or at least once a month, and the most frequent form was vaginal intercourse.
MeSH:
SEXUALITY
AGED
|
INTRODUCCIÓN
El grupo de personas de 60 años y más es el que con mayor rapidez crece en el mundo; en Cuba se produce un aumento de la cantidad de adultos mayores: este grupo poblacional constituye el 13.6% de la población actual. En el comienzo de este siglo se ha observado un incremento en la esperanza de vida; hace 1000 años la persona vivía como promedio 25 años, en 1900 la esperanza de vida era de 35 años y desde entonces se ha duplicado.1 Para el médico resulta de interés conocer los cambios que se producen en el organismo a medida que este envejece, aunque estén influenciados por otros muchos factores, además de la edad.2
El tema de la influencia del envejecimiento sobre la actividad sexual es un asunto de este siglo. La mujer se ha enfrentado de forma súbita a una prolongación de su vida con escasos conocimientos de su capacidad fisiológica y un patrón cultural donde se integran rígidos conceptos sobre el sexo, trasmitidos de otras generaciones y que muchas veces resultan falsos.3
Para algunos autores los cambios hormonales que ocurren en la mujer de más de 50 años de edad no son, necesariamente, causas de cambios importantes de su actividad sexual si no van acompañados de trastornos psíquicos, mala información sobre la fisiología sexual o de patrones culturales y educacionales erróneos.3 Los cambios en los órganos sexuales femeninos propios de la edad no eliminan el orgasmo ni suprimen la sensación de placer y, por tanto, podemos decir que el avance de los años no pone un límite preciso a la sexualidad femenina.4,5
Existe un grupo de factores que se añaden a los cambios propios de la edad y se interponen en el desarrollo normal de la vida sexual en la mujer mayor. El agotamiento físico y psíquico propio de la etapa, las enfermedades físicas y mentales, algunos medicamentos y, para algunas, las creencias religiosas, influyen de manera negativa en la actividad sexual de la pareja mayor; cualquiera de estos elementos puede sumarse a los procesos fisiológicos de la edad.6,7 El Municipio de Santa Clara y el Área de Salud del Policlínico “Marta Abreu” incluye una población femenina envejecida que acude con frecuencia por variados síntomas sexuales, aspecto que justifica, en gran medida, la realización de la presente investigación: caracterizar el comportamiento de la sexualidad en mujeres de la tercera edad.
MATERIAL Y MÉTODO
Se realizó un estudio descriptivo, transversal en mujeres de la tercera edad pertenecientes a los Círculos de Abuelos de los Consultorios Médicos de la Familia del Consejo Popular Virginia del Grupo Básico de Trabajo No. 3 del Policlínico “Marta Abreu” en la Ciudad de Santa Clara de abril de 2009 a marzo de 2010. El universo lo constituyeron 108 mujeres, el muestreo fue intencional, para ello se tomó el criterio de estar casada o tener pareja sexual estable; la muestra estudio quedó conformada por 84 mujeres. Como criterio de exclusión se tuvo en cuenta el validismo, de todas se obtuvo el consentimiento informado y se aplicó un cuestionario sobre sexualidad con un lenguaje apropiado para su mejor aceptación que permitió recoger aspectos relacionados con la sexualidad de la mujer.
Como procedimiento estadístico se crearon distribuciones de frecuencias absolutas y frecuencias relativas. Se determinó la media entre las edades y desde el punto de vista
inferencial se aplicó Chi Cuadrado (X2) para demostrar diferencias significativas entre por cientos en tablas de una sola entrada, mediante una prueba de bondad de ajuste.
RESULTADOS
En cuanto a la distribución de las mujeres que integran la muestra estudio según la edad (tabla 1) en el grupo de 60-69 aparecen 57 (67.86%), seguidas de aquellas con edades comprendidas entre 70-79, 22 (26.19 %) y, en último lugar, las de más de 79 años, cinco (5.95 %).
El análisis de la escolaridad (tabla 2) mostró el predominio de aquellas con la enseñanza primaria terminada -31 (36.90%)-; según el procesamiento estadístico realizado esta variable mostró una diferencia de proporciones altamente significativa en el comportamiento de la escolaridad.
Tabla 1. Distribución según la edad |
Tabla 2. Distribución según la escolaridad |
Edad (rangos) |
No. |
% |
60-69 |
57 |
67.86 |
70-79 |
22 |
26.19 |
+79 |
5 |
5.95 |
Total |
84 |
100 |
|
Escolaridad |
No. |
% |
Primaria sin terminar |
14 |
16.67 |
Primaria terminada |
31 |
36.90 |
Secundaria terminada |
21 |
25.0 |
Nivel medio terminado |
10 |
11.91 |
Nivel superior |
8 |
9.52 |
Total |
84 |
100 |
|
| Fuente: Cuestionario |
X2·= 20.881 p=0.000
Fuente: Cuestionario |
El interés por la sexualidad aparece en la tabla 3: 65 (77.38%) mujeres mostraron interés sexual, mientras que 19 (22.62%) refirieron no tenerlo. El análisis estadístico realizado mostró una diferencia altamente significativa en el comportamiento de esta variable; predominaron las mujeres que refirieron tener interés sexual.
Tabla 3. Distribución según el interés por la sexualidad
Interés por la vida sexual |
No. |
% |
Si |
65 |
77.38 |
No |
19 |
22.62 |
Total |
84 |
100 |
X2·= 25.190 p=0.000
Fuente: Cuestionario
La realización de prácticas sexuales (tabla 4) permitió mostrar el predominio de aquellas que si las realizan -67 (79.76%)-; solo 17 (20.24%) refieren no realizarlas. Cuando se realizó el análisis estadístico del comportamiento de esta variable se apreciaron diferencias de proporciones altamente significativas; predominaron las mujeres que realizaban prácticas sexuales.
Tabla 4. Distribución según la realización de prácticas sexuales
Realización de prácticas sexuales |
No. |
% |
Si |
67 |
79.76 |
No |
17 |
20.24 |
Total |
84 |
100 |
X2·= 29.762 p=0.000
Fuente: Cuestionario
La distribución según la frecuencia de realización de las prácticas sexuales (tabla 5) mostró que predominaban aquellas que realizaban la práctica sexual con una frecuencia quincenal o al menos una vez al mes -33 (39.29%)-. Fueron diferencias de proporciones altamente significativas las expresadas en el análisis de frecuencia de las prácticas sexuales; predominaron aquellas con frecuencia quincenal o al menos una vez al mes.
Tabla 5. Distribución según la frecuencia de realización de las prácticas sexuales
Frecuencia de realización de las prácticas sexuales |
No. |
% |
Al menos una vez por semana |
30 |
35.71 |
Quincenal o al menos una vez al mes |
33 |
39.29 |
Al menos una vez al año |
4 |
4.76 |
Nunca |
17 |
20.24 |
Total |
84 |
100 |
X2·= 25.238 p=0.000
Fuente: Cuestionario
Los tipos de prácticas sexuales se muestran en la tabla 6: algunas refirieron varios tipos de prácticas; predominó, con marcada diferencia, el coito vaginal -67 (79.76%)-Estadísticamente Chi-cuadrado y su estadígrafo de significación mostraron diferencias de proporciones altamente significativas; predominó el coito vaginal.
Tabla 6. Distribución según los tipos de práctica sexual realizadas
Tipos de práctica sexual |
No. |
% |
Coito vaginal |
67 |
79.76 |
Sexo oral |
17 |
20.24 |
Sexo anal |
15 |
17.86 |
Masturbación mutua |
4 |
4.77 |
X2·= 91.913 p=0.000
Fuente: Cuestionario
DISCUSIÓN
En estudios realizados Rodríguez Boti8 encontró un predominio del grupo de mujeres entre 60-69 años y Valdés Vázquez y Hernández Esterlin9 hallaron que la mayor proporción de ancianos en la población estudiada era del sexo femenino y pertenecían al subgrupo de 60-69 años.
Los aspectos que condicionan la conducta sexual están sujetos a cambios dependientes de la época, del desarrollo socioeconómico, de la cultura y de la ideología de cada país; en el anciano, además, intervienen los prejuicios, los mitos y los inhibidores sociales. El nivel escolar, como forma de la cultura del anciano, influye proporcionalmente en su sexualidad.9
En el trabajo de Fernández Hernández y colaboradores10 se informa que una (25%) de cada cuatro mujeres de más de 64 años de edad mantienen relaciones sexuales. El sexo no es solo cuestión de jóvenes; una investigación estadounidense demuestra que, aunque el paso de los años conlleva una reducción de la actividad sexual, la mayoría opta por mantener relaciones pasados los 70. Esta es una de las principales conclusiones a las que llegó un grupo de expertos de la Universidad de Chicago tras estudiar los hábitos sexuales de 3005 adultos (1550 mujeres y 1455 hombres) con edades comprendidas entre los 57 y los 85 años; tal y como señalan estos autores en The New England Journal of Medicine casi tres de cada cuatro (un 73%) adultos entre 57 y 64 años afirmaron ser activos sexualmente.7
Los resultados expresados coinciden con los encontrados en el presente estudio: fueron más frecuentes aquellas mujeres que si realizan prácticas sexuales. Se demostró que existe actividad sexual en los adultos mayores, lo que coincide con lo expresado por Gil,11 que plantea que el 74% de los varones y el 57% de las mujeres casadas mantenían alguna actividad sexual. Aspecto importante a señalar es que existen adultos mayores sin actividad sexual que, se considera, se debe a prejuicios propios de personas de estas edades que pueden ser trasmitidos y aprendidos de unageneración a otra y que consideran que la tercera edad es una edad asexuada.
Según estudios realizados por Vicente Sarmientos y colaboradores11 se puede afirmar que un hombre o una mujer de edades avanzadas, sanos física y psíquicamente, pueden mantener un determinado nivel de actividad sexual. Valdés Vázquez y Hernández Esterlin9 refirieron en una investigación realizada que se mantienen muchos mitos relativos a la sexualidad en la tercera edad; sin embargo, demostraron que existe una elevada proporción de ancianos que mantienen los deseos, las prácticas sexuales, e incluso, las prácticas sexuales satisfactorias, aunque no exentas de dificultades.
En estudios realizados se encontró que las mujeres habían mantenido algún contacto sexual (sin necesidad de coito u orgasmo) durante los 12 meses anteriores a la entrevista. Esta cifra se redujo hasta el 53% entre los participantes de 65-74 años y hasta un 26% entre los de 75-85 y, aunque este último grupo mostró una menor actividad sexual, la mitad de los que mantenían relaciones en esta franja de edad aseguró hacerlo con una frecuencia de dos o tres veces al mes.12
En el grupo de personas, hombres y mujeres, que tienen la dicha y el privilegio de ejercer su sexualidad sobre la séptima, y aún octava década de la vida, su frecuencia coital varía desde una vez diaria hasta una mensual. Este hecho de tener vida sexual en edades tan avanzadas de la vida en muchas ocasiones condiciona a la llamada doble moral, pues el anciano está clasificado como una especie de niño grande, se le asignan funciones muy limitadas y hasta se piensa que sus funciones sexuales simplemente no deberían existir.13
La actividad sexual es posible y frecuentemente satisfactoria en el hombre y la mujer que superan los 60 años. No se trata de imponer un modelo joven de sexualidad al adulto mayor, sino de que esta se entienda y considere en un sentido más amplio y no como una actividad orientada al coito. Se trata de incluir el coito, si así se desea, pero también de ofrecerles la oportunidad de cortejarse, relacionarse, enamorarse y atraerse, aspectos que ocupan un lugar relevante en la sexualidad humana, pues la necesidad y el deseo de tocar y ser tocados, mimados y acariciados aumenta con el transcurso de los años; aún los ancianos con algún grado de incapacidad mental tienen la capacidad para vivenciar placer.14,15 Los resultados del presente estudio coinciden con lo expresado por los autores anteriores.
Existe una disminución de la actividad sexual, lo que coincide con estudios de Suárez Vasallo y colaboradores,6 que plantea una disminución de la actividad sexual dada por el número de contactos al mes y en la medida que avanza la edad: por ejemplo, desde 27 coitos mensuales a los 25 años de edad a dos a los 65-75. La frecuencia más significativa de las relaciones sexuales fue la quincenal, lo que concuerda con los estudios realizados por González Labrador,4 en los que se plantea que después de los 55 años en la mujer existe menor deseo sexual, menor frecuencia en las relaciones sexuales y menor satisfacción en esas relaciones; se considera que es debido a los cambios fisiológicos y psicosociales que ocurren a esta edad, pero también se aprecia que cuando a estos cambios no se llega preparado, no se aceptan adecuadamente y, en ocasiones, se llega a la abstinencia sexual. Resultados similares a los encontrados en el presente estudio.
Con marcada diferencia el coito vaginal fue el tipo de relación sexual referido con mayor frecuencia entre las mujeres; el tipo de relación sexual que prefieren los adultos mayores es la penetración. Se pudo constatar que existe un desconocimiento para ambos sexos de otros tipos de relaciones sexuales, por ejemplo: las caricias y la masturbación (esta última solo fue informada por los hombres); se considera que este resultado se debe al mito arraigado de que el sexo masculino es el que solo puede acceder a este tipo de relación, las mujeres no, por considerarse vergonzoso, no femenino.6,16-20 Lo referido por los autores antes mencionados coincide con lo encontrado en el presente estudio.
En el estudio se concluye que fueron más frecuentes las mujeres entre 60-69 años de edad y con escolaridad primaria terminada. Las mujeres, en su mayoría, refirieron interés sexual y realizar prácticas sexuales con una frecuencia quincenal o al menos una vez al mes; es más frecuente el coito vaginal.
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DE LOS AUTORES
- Máster en Atención Integral al Niño. Especialista de I y II Grados en Medicina General Integral. Profesor de la Universidad de Ciencias Médicas “Dr. Serafín Ruiz de Zárate Ruiz” de Villa Clara.
- Máster en Atención Integral a la Mujer. Especialista de I Grado en Enfermería Comunitaria. Profesor Asistente de la Universidad de Ciencias Médicas “Dr. Serafín Ruiz de Zárate Ruiz” de Villa Clara.
- Máster en Enfermedades Infecciosas. Especialista de I Grado en Medicina General Integral. Profesor Asistente de la Universidad de Ciencias Médicas “Dr. Serafín Ruiz de Zárate Ruiz” de Villa Clara.
- Máster en Atención Integral al Niño. Especialista de I y II Grados en Medicina General Integral. Profesor Asistente de la Universidad de Ciencias Médicas “Dr. Serafín Ruiz de Zárate Ruiz” de Villa Clara.
- Máster en Enfermedades Infecciosas. Especialista de I Grado en Medicina General Integral. Profesor Instructor de la Universidad de Ciencias Médicas “Dr. Serafín Ruiz de Zárate Ruiz” de Villa Clara.
- Máster en Atención Integral a la Mujer. Especialista de I y II Grados en Medicina General Integral. Profesor Asistente de la Universidad de Ciencias Médicas “Dr. Serafín Ruiz de Zárate Ruiz” de Villa Clara.
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