| Acta Médica del Centro, Vol. 4, No. 3, 2010
Hospital Provincial Universitario “Arnaldo Milián Castro” EDITORIAL Ahí comienza la verdadera medicina Dr. Lester Quirós Durán1
Hay una anécdota que frecuentemente viene a mi mente cuando oigo hablar del método clínico: hace varios años se encontraba un colega enfrascado en determinar el origen de una dolencia en un paciente joven que insistía en que se le diagnosticara; el médico le indicó una resonancia magnética que se realizó luego de varias semanas, el resultado no mostró ninguna alteración a pesar de que el enfermo padecía una paraparesia. El galeno le preguntó a su profesor sobre el caso y la respuesta no pudo ser mejor: “…ahí es que empieza la verdadera medicina…” A menudo, por no ser categórico al decir diariamente, nos enfrascamos en la posibilidad de determinar dolencias con tan solo realizar algún tipo de prueba diagnóstica para ser precisos y a la vez muy eficientes en nuestro trabajo como profesionales, pero, desafortunadamente, perdemos de vista un legado que es quien, dándonos las herramientas, hizo que la medicina sea lo que es, una ciencia universalmente reconocida: la clínica -del griego kliní: "lecho", "cama"-, la disciplina más importante en el ejercicio de la Medicina y la Enfermería junto a la terapéutica, que es el diagnóstico realizado al pie de la cama del enfermo a través del relato de sus síntomas y de los signos obtenidos en la exploración física. El método clínico o "proceso del diagnóstico" son los pasos ordenados que todo médico aplica en la búsqueda del diagnóstico en los dolientes: formulación, información, hipótesis, contratación y comprobación. Claude Bernard en su libro "Introducción al estudio de la medicina experimental", escrito en la segunda mitad del siglo XIX, fue quien logró, en cierta medida, elaborar de forma muy coherente un sistema de trabajo que lleva al médico a diagnosticar basado en los datos clínicos. Afortunadamente para nosotros han aparecido, en los últimos 100 años, avances técnicos y científicos, que van desde la aparición de nuevas drogas hasta las terapias genéticas, que hacen de la medicina una ciencia que demanda, sin dudas, el uso de estos nuevos recursos que jamás pudieron ser ni tan siquiera soñados por muchos galenos que nos antecedieron. La verdadera razón de ser de la práctica médica en Cuba hoy necesita combinar, sin excesos, la clínica del paciente con todo lo que es indudablemente útil y a veces incluso imprescindible y que son las pruebas para diagnosticar cualquier dolencia, sin perder de vista que el fenómeno de los tiempos modernos en las ciencias médicas, dado por el excesivo mercantilismo en algunas sociedades o la presión de trabajo, entre otras, no nos puede hacer pensar que la medicina como ciencia pase a ser un grupo de procedimientos para llegar al diagnóstico de una enfermedad donde el valor preponderante lo tengan las pruebas diagnósticas. “El médico con capacidad de manejo del método clínico es el que está más cerca de la médula de la profesión. Desde Hipócrates no se describe otro espacio para el médico que tenga esta dimensión y este protagonismo”. Cuba presenta grandes avances que para lograrlos han necesitado enormes cantidades de recursos y la prioridad de las políticas de salud, pero los profesionales de las Ciencias Médicas están llamados a hacer de la práctica del método científico su principal fortaleza. DE LOS AUTORES
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