Acta Médica del Centro, Vol. 3, No. 3, 2009
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Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas

Edward Bach: un héroe olvidado de la Medicina

MSc. Boris Camilo Rodríguez Martín1
Dra. Saira Rivas Suárez2

RESUMEN SUMMARY

En todas las ciencias y ramas del saber existe un grupo de “héroes olvidados”; personas que han realizado importantes descubrimientos y han contribuido así a que el pensamiento avance; pero, ya sea porque el momento histórico no era el adecuado o por sus enfoques poco ortodoxos, las ideas son dejadas al margen, ignoradas o desacreditadas por los profesionales de su tiempo. El presente artículo se propone dar a conocer a la comunidad médica una visión más realista que divulgativa de algunos aspectos de este genio de la medicina, quien ha permanecido preterido por más de 70 años, al igual que su obra.

DeCS:
PERSONAJES
MEDICAMENTOS FLORALES

In all sciences and fields of knowledge there are what can be called “forgotten heroes”; that is, people who have made important discoveries and have contributed to the advance of thought. But, because the historic moment was not the right one, or because they had rather unorthodox approaches, their ideas were marginalized, ignored or discredited by the professionals of the time. This article aims at giving the medical community –with a realistic view rather than an informative one– some detail on this genius of medicine who has remained forgotten for more than 70 years, the same as his work.

MeSH:
FAMOUS PERSONS
FLORAL DRUGS

Edward Bach es aun un “héroe olvidado”; médico brillante de su generación, quien pugnó por buscar las causas de muchas de las enfermedades que aquejaban a sus pacientes y, poco a poco, sin proponérselo, llegó hasta la psicología. Ciertamente, su lenguaje y postura ante la curación fueron renovadores. Su forma de pensar evolucionó desde el tratamiento quirúrgico de las enfermedades hasta el tratamiento de los estados de ánimo.1
Paralelamente a los estudios de la psicología sobre las emociones propone, en la década del 30 del pasado siglo, un sistema de clasificaciones diagnósticas y terapéuticas que constituye hoy el Sistema Diagnóstico Terapéutico de Bach. Este sistema tiene doble mérito:

  1. Ser un sistema simple de clasificaciones diagnósticas muy certero que incluye desde la descripción de 12 tipos personológicos básicos hasta 38 estados o matices emocionales característicos de los mismos.
  2. Proponer un sistema terapéutico basado en el uso de esencias de flores silvestres muy efectivo y con una experiencia actual de más de 70 años.

A continuación se hará referencia a las circunstancias que, en 1987, expuso Pastorino sobre su surgimiento:2
1912: se diploma como médico y cirujano en la Universidad de Londres.
1914: se interesa por la bacteriología, pues siente que con la cirugía solo puede paliar y aliviar, pero no se llegará a la verdadera curación.
1918: debido a la gran epidemia de influenza se autoriza a Bach a inocular con sus vacunas a varios campamentos de soldados. Salvó miles de vidas, pues en los campamentos en los que se aplicaron sus vacunas sólo murieron unas pocas personas en comparación con las cifras abismales del resto de los hospitales.
1919: por razones económicas se va a trabajar como bacteriólogo al Hospital Homeopático de Londres.
1929: con 43 años la carrera del Doctor Edward Bach se encontraba en su momento de mayor esplendor. Era conocido y respetado por alópatas y homeópatas en todo el mundo, por su trabajo con los nosodes homeopáticos de Bach y con un consultorio que le rendía sustanciosas ganancias. Es precisamente en este momento de su vida en el que toma una decisión inesperada. Convencido de que debía buscar más remedios, y que estos se hallarían en las plantas, abandona su laboratorio en mayo de 1930 y parte para Gales, donde descubrirá las treinta y ocho esencias florales que componen su sistema.

El proceso de elaboración de las esencias florales difiere de la elaboración de otros preparados terapéuticos vegetales

Este doctor, quien falleciera a la temprana edad de cincuenta años, nos legó su sistema que incluye las esencias florales elaboradas mediante solarización o cocción, cuya acción no se basa en las propiedades químicas activas de los elementos que componen cada planta, sino en la transmisión de un patrón de información3 biológicamente activo que se almacena en el agua, elemento que se encuentra aún en estudio e investigación.
Bach decidió explicar sus teorías de la manera más sencilla que alguien pueda hacerlo, entendible por todos; sin embargo, ellas no alcanzaron en su época una gran difusión. ¿Qué ocurrió? ¿Fue solamente por lo radical de su discurso? Un análisis simplista nos inclinaría a pensar que sí, pero existen otros elementos que nos pueden llevar a responder estas interrogantes por caminos totalmente distintos.4
Cuando analizamos la época en la que vivió Bach, podemos afirmar que la misma estuvo colmada de propuestas radicales en todos los ámbitos y que muchas de ellas recibieron el apoyo de miles o millones de personas.4
En lo político, las ideas de Marx y Engels se pusieron en práctica tras el triunfo de la Revolución Socialista de Octubre, que con su gobierno de obreros y campesinos se lanzaba en busca de la utopía: el ideal comunista, abriendo el camino a grandes transformaciones sociales. En lo económico, la Gran Depresión de 1929 hizo que se reformularan muchos de los preceptos existentes en la materia. En el arte aparece el dadaísmo, que se propuso demoler las bases culturales y artísticas de la sociedad mediante la utilización del escenario, la irracionalidad y el azar. Tampoco hay que olvidar el surgimiento y desarrollo del fascismo, que llevó al mundo a la más sangrienta e inhumana guerra de toda la historia.
En el marco espiritual-religioso se fusionaban por primera vez, y de manera sorprendente, la espiritualidad de la India con el pragmatismo de las culturas occidentales. Esto se produjo con la llegada a EEUU de Paramahansa Yogananda, quien, desde 1920 y durante más de treinta años, inculcó diversos ideales en la conciencia de miles de personas, inspirándolos a vivir más noblemente a la vez que fundaba numerosos centros.
Si de posturas radicales se trata, la obra de Sigmund Freud es, en el campo de la psicología, un vivo ejemplo de teorías que nacen mal miradas por la “ciencia”, pero que poco a poco van encontrando su sitio. El psicoanálisis sacó a la psicología de los laboratorios y ofreció una solución práctica a los problemas de la gente e hizo que fuera tomando forma y aceptación durante 40 años.4
El segundo factor que conspiró para que la obra de Bach permaneciera dormida: el tiempo. A diferencia de Freud, Bach no dispuso de cuarenta años para desarrollar sus teorías e investigar en sus hallazgos. Con el prestigio que había ganado con sus notables aportes a la medicina, estamos convencidos de que de haberse dedicado a investigar sobre los resultados terapéuticos de sus esencias florales y a la difusión de su obra, poco a poco hubiera ido ganando más adeptos, como sucedió con Freud.
Otro de los factores que impidió la aceptación inmediata de sus ideas estuvo determinado por la sencillez con la que expresó sus postulados; no los complicaba con extensos protocolos de investigación que hubieran convencido a no pocos colegas de su época. Optó en cambio por descartar “toda convención, toda regla, toda regulación”5 agravando las tensiones con la utilización de legos para ejercer este nuevo tipo de medicina.
En definitiva, el razonamiento más o menos lógico del estamento médico interpretaría que si llegar a la curación pudiera ser algo tan sencillo como lo planteado por Bach, admitirlo sería un suicidio o una amenaza para la profesión y sus postulados básicos; sin embargo, el factor que a nuestro juicio más repercutió en su contra fue el de apostar por el papel del equilibrio emocional en la recuperación de la salud en una época en la que dentro de la psicología académica no se prestaba atención a las emociones. Las pruebas psicológicas más utilizadas en esa época eran los denominados tests de inteligencia y aptitudes generales.* Lo importante para conocer el potencial de las personas estaba dado por el desarrollo de sus habilidades verbales, capacidad de memoria y atención, pensamiento abstracto, habilidades para el cálculo, en suma, por todas aquellas manifestaciones cognitivas que son expresión de un alto o bajo cociente intelectual. Un individuo poseedor de un alto cociente intelectual era casi idolatrado y podría disculpársele cualquier “pecadillo emocional” que pudiera cometer.4
Al construir un sistema que tuviera como eje central el diagnóstico emocional, se podía correr el riesgo de no ser escuchado. En definitiva, ¿qué importancia quedaba para el papel que debían jugar las emociones, si un cociente intelectual elevado, fácilmente definible, catalogable y delimitable podía ser la llave que abriera todas las puertas?
Si en lugar de decir que las “primeras enfermedades del hombre son defectos tales como el orgullo, la crueldad, el odio, el egoísmo, la ignorancia, la inestabilidad y la codicia”, 5 Bach hubiera dicho que el origen de la enfermedad se situaba en un bajo cociente intelectual y que la aparición de enfermedades específicas correspondía a la carencia de aptitudes específicas (entendidas como aquellas que podían ser medidas en las pruebas psicológicas), se le hubiera prestado mayor atención, aunque después dichas afirmaciones perdieran su validez.4
Un último elemento que contribuyó a que los postulados de Bach no fueran demasiado apreciados en su tiempo estuvo dado por el triunfalismo de las ciencias médicas en la época. Por ejemplo, en 1928 había sido descubierta la penicilina, que prometía ser, y es aún, la gran panacea en el tratamiento de las enfermedades infecciosas. Baste echar un vistazo a los Premios Nobel de Medicina entre 1930 y 1935 (descubrimiento de los grupos sanguíneos A, B y O; la composición de la célula; la función del neuroma; investigaciones sobre las leyes de la genética; la cura de la anemia perniciosa y trabajos de embriología) para saber que las investigaciones en este campo iban a pasos agigantados y los resultados eran cada vez más alentadores. Entonces ¿por qué cambiar mi forma de ser o regular mis ataques de ira, si con una inyección o una píldora desaparecerán mis padecimientos?**
En definitiva, la semilla que plantó Bach al legarnos su sistema no encontró en su época las condiciones necesarias para florecer. Pudiéramos decir que se mantuvo viva por ser de gran calidad, aguardando el abono preciso. Bach se adelantó en pensamiento no solamente a su época sino también a la nuestra. En la actualidad el terreno comienza a estar en condiciones para que nuestra semilla eche raíces. El fertilizante se está suministrando por los resultados de las serias investigaciones que se realizan en la esfera de lo emocional, de los estados anímicos y en la de la salud.

Postulados fundamentales de Edward Bach. Actualidad

Desde su época de homeópata Bach comenzó a relacionar enfermedades con algunos tipos de personalidad de los pacientes, y ya en 1931, en “Cúrese usted mismo”,5 refiere interesantes reflexiones acerca de las emociones y su desempeño en el surgimiento y desarrollo de las mismas.

“Hay un factor que la ciencia es incapaz de explicar en el terreno físico: algunas personas se ven afectadas en el terreno de la enfermedad mientras otras no, aunque ambas estén expuestas a la misma posibilidad de infección […] El miedo, con su efecto deprimente sobre nuestra mentalidad, causa disarmonía en nuestros cuerpos físicos y energéticos y prepara el camino de la invasión […] la causa real de la enfermedad se encuentra en nuestra personalidad y cae dentro de nuestro control”. (Obras C. Pág. 160)

Hoy se cuenta con investigaciones crecientes en el campo de la psiconeuroinmunoendocrinología, la cual se encarga del estudio de la autorregulación psicofisiológica del organismo; es decir, trata de los mecanismos de interacción y comunicación entre lo psíquico y los tres sistemas responsables de mantener la homeostasis: el sistema nervioso, el inmune y el endocrino. Esta comunicación utiliza un lenguaje bioquímico a través de mediadores tales como: hormonas, neurotransmisores y mensajeros inmunológicos (como las citoquinas). La interrelación bidireccional del cerebro y el sistema inmunitario se halla actualmente bien demostrada.6 Esta demostración abarca desde la confirmación anatómica de la inervación de los órganos inmunitarios por parte del Sistema Nervioso Central (SNC) hasta la observación de los efectos que ejerce la conducta sobre la respuesta inmunitaria y sobre la aparición de tumores en animales de experimentación.7,8
En 1931, en su obra “Somos culpables de nuestros propios sufrimientos”5 plantea:

“El tratamiento del mañana despertará esencialmente cuatro cualidades del paciente: paz, esperanza, alegría y confianza”. (Obras C. Pág. 130)

Actualmente la Psicología Positiva estudia las emociones positivas, los rasgos positivos del carácter y las instituciones positivas; un campo concerniente al bienestar y al funcionamiento óptimo -su propósito es ampliar el foco de la psicología clínica más allá del sufrimiento y su consecuente alivio-.9,10 Este enfoque supone un giro importante en las ciencias que estudian la mente humana ya que, a diferencia de la psicología tradicional, trata los problemas mentales desde las fortalezas del individuo, dirigiendo su atención hacia aquellas características que le permitan aprender, disfrutar, ser generoso, solidario y optimista. Las emociones positivas cultivadas no sólo obstaculizan las emociones negativas, sino que amplían los modos habituales de pensar de los individuos y permiten construir sus recursos personales de afrontamiento.11
El pensamiento de Bach evoluciona progresivamente al descubrimiento y utilización de los remedios florales y en 1936, en su conferencia en Wallingford,5 nos ofrece un detallado resumen de su sistema, de su concepción de la enfermedad y la salud y de la utilidad de las flores en este proceso. A continuación se exponen algunas de estas ideas:

“La gran fuerza curativa que posee la hierba adecuada, no solo para mantenernos fuertes y protegernos de la enfermedad, no solo para detener la enfermedad cuando ésta nos amenaza, no solo para aliviarnos y curarnos cuando padecemos y estamos enfermos sino también para recuperar la paz, la felicidad y la alegría a nuestras mentes cuando no exista nada aparentemente malo en nuestra salud”. (Obras C. Pág. 19)

Estas ideas encierran claramente la promoción de salud a partir de estados emocionales positivos facilitados por las esencias florales, prevenir la enfermedad cuando estamos amenazados, curar a los enfermos y rehabilitar; es decir, que el sistema floral está diseñado para promover el completo bienestar del hombre.
El mismo autor se refiere a la importancia de tratar al individuo cuando dice:

“La enfermedad carece de importancia, lo importante es el paciente, la forma en que él o ella se siente afectado…la misma enfermedad puede afectar a cada uno de nosotros de forma muy distinta […] El estado de ánimo nos guía en el tratamiento […] no hay enfermedad que sea incurable en sí misma […] Depende más del individuo que de la enfermedad”. (Obras C. Pág. 17)
“ […] el punto más importante es este […] liberen al paciente de ese o esos estados anímicos que se describen en este sistema de curación y el paciente se sentirá recuperado”. (Obras C. Pág. 18)

Después de setenta años los terapeutas florales han enriquecido, con los resultados de su praxis, las caracterizaciones originales legadas por el Doctor Bach; en la actualidad se cuenta con descripciones muy detalladas de ellas. La psicología como ciencia, de forma paralela, y con un casi total desconocimiento de las esencias florales, ha venido sistematizando estudios muy valiosos sobre las distintas áreas de la personalidad y, más recientemente, lo ha venido haciendo acerca de las emociones. La medicina se mantiene aún, en la práctica diaria, al margen de la importancia de los factores psicológicos que afectan las enfermedades físicas y de la existencia con utilidad real de las esencias florales como posibilidad complementaria de tratamiento.
Tenemos la esperanza de que la ciencia médica identifique la utilidad de la terapia como tratamiento coadyuvante de diversas enfermedades, como prevención de otras, y como la vía de lograr el total bienestar que conduce al estado de salud del individuo.

* Los tests de personalidad vinieron a cobrar fuerza en la década de los 40 y el abordaje del mundo emocional dentro de estos era insuficiente.

** Ciertamente, hoy día muchos siguen pensando de igual manera, aunque la humanidad ya ha podido comprobar en carne propia los efectos adversos de ciertos fármacos (recuérdese el caso de la talidomida en los 60´). Se calcula que en la actualidad posiblemente aproximadamente un 25% de las enfermedades son de causa iatrogénica, y enfermedades como el cáncer y el SIDA siguen sin tener una solución definitiva.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 

  1. Rodríguez BC. El Sistema diagnóstico-terapéutico de Edward Bach: apuntes para una sistematización necesaria. Twelve Healers Trust, Reino Unido; 2009.
  2. Pastorino ML. La medicina floral de Edward Bach. Barcelona: Urano; 1989.
  3. Barnard J. Bach flower remedies: form &function, Lindisfarne Books, Great Barrintong; 2002.
  4. Rodríguez B, Orozco R. Inteligencia emocional y flores de Bach. Barcelona: Índigo; 2005.
  5. Bach E. Obras completas: escritos y conferencias. Barcelona: Ibis; 1994.
  6. McDaniel JS, Musselman DL, Porter MR. Depression in patients with cancer: diagnosis, biology, and treatment. Arch Gen Psychiatry. 1995;52: 89-99.
  7. Gorman JM. Psychobiological aspects of asthma and the consequent research implications. Chest. 1990;97: 514-515.
  8. Gorman JM, Kertzner R. Psichoneuroimmunology and HIV infection. J Neuropsychiatry Clin Neurosci. 1990;2:241-252.
  9. Duckworth AL, Steen TA, Seligman MEP. Positive psychology in clinical practice. Annu Rev Clin Psychol [serie en Internet]. 2005 [citado 20 Oct 2008];1:[aprox. 25 p.]. Disponible en: www.ppc.sas.upenn.edu/pp clinicalpractice.pdf.
  10. Carbelo B, Jáuregui C. Emociones positivas: humor positivo. Papeles Psicol. 2006 Ene;27(1):15-20.
  11. Fredrickson BL. Cultivating positive emotions to optimize health and Well-Being. Prevention & Treatment [serie en Internet]. 2000 Mar [citado 20 Oct 2008];3(0001a):[aprox. 25 p.]. Disponible en: http://journals.apa.org/prevention/volume3/pre0030001a.html.

DE LOS AUTORES

  1. Licenciado en Psicología. Master en Psicología Médica. Profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas. E-mail: borisc@uclv.edu.cu.
  2. Especialista de I Grado en MGI. Master en Psicología Médica. Profesora Instructora. Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara “Dr. Serafín Ruiz de Zárate Ruiz”. E-mail: sairars@hamc.vcl.sld.cu.
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