| Acta Médica del Centro, Vol. 6, No. 2, 2012
Hospital Provincial Universitario “Arnaldo Milián Castro” Linfoma primario no Hodgkin del sistema nervioso central
PRESENTACIÓN DEL CASO Datos generales: Mujer mestiza de 72 años de edad con antecedentes de padecer hipertensión arterial y cardiopatía isquémica desde hace 15 años, para las que llevaba tratamiento. Un mes antes presentó un cuadro neurológico que se diagnosticó como infarto cerebral y que le dejó como secuela una hemiparesia derecha, motivo por el que siguió en régimen de consulta con las Especialidades de Neurología y Fisiatría. La enferma presentaba cierta recuperación de la fuerza muscular cuando, abruptamente, perdió la totalidad de la misma en el hemicuerpo derecho, por lo que fue ingresada en este centro. Resultados de complementarios: Electrocardiograma: notable interferencia, aˆQRS=0°, ritmo sinusal, FC 92xmin, no alteraciones de voltaje o segmento ST. DISCUSIÓN CLÍNICA Dr. Relman Ricardo Quintana Martínez Se trata de una paciente de 72 años, mestiza, hipertensa, que presentó un cuadro de accidente cerebrovascular que dejó secuela de tipo hemipléjica, que repitió y se acompañaba de disartria y que suscitó estudios de imagen. Fue egresada y luego acudió con deterioro. Era una enferma con factores de riesgo para enfermedad cerebrovascular (ECV) y una hemiplejia intermitente de gran valor desde el punto de vista clínico. Centro la discusión en el síndrome hemipléjico, descarto las vasculitis primarias y secundarias del sistema nervioso central (SNC) y las enfermedades hematológicas como las coagulopatías; no cumple criterios para síndrome de anticuerpos antifosfolípidos. Entre las lesiones tumorales que explicarían el síndrome descarto el mieloma múltiple, que se puede valorar por las lesiones descritas en la radiografía de columna lumbar, pero no tenía dolores óseos, ni había antecedentes de anemia. En cuanto a los tumores metastásicos me gustaría plantear las metástasis de un melanocarcinoma por tratarse de una persona de piel mestiza, en la que el tumor primario pudiera haber pasado inadvertido a la inspección, o incluso, haber desaparecido para el momento que se presentan las metástasis cerebrales, lo que está informado en la literatura médica; además, este tipo de tumor tiene alta tendencia a metastizar al SNC. Dra. Mildrey Jiménez López El linfoma primario del SNC ha aumentado de forma extraordinaria su incidencia con el auge de la infección por el VIH (virus de la inmunodeficiencia humana)-SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) y puede tener diferenciación en cuanto a imagen, por lo que no es prudente pensar que esta enferma no pueda tener un linfoma primario del SNC. El carcinoma microcítico de pulmón también es candidato pues origina lesiones múltiples a nivel encefálico; descarto el carcinoma mamario y el riesgo de melanoma disminuye al tratarse de una enferma de piel mestiza. En cuanto a la hipotensión está en relación con la causa directa de muerte (CDM) y la presencia de un tromboembolismo pulmonar (TEP). Para resumir, la causa directa de muerte esta explicada por un TEP y la causa básica de muerte (CBM) en relación con un tumor primario del que no se ha precisado el sitio de origen. Dr. José Luis Rodríguez Monteagudo El primer diagnóstico de la paciente no es informado en estudio de imagen. En la TAC simple se describen imágenes nodulares hiperdensas de densidades altas -entre 45 y 46UH-, con una hipodensidad que rodea al nódulo, que no es la observada típicamente en los edemas de tipo vasogénico. Al comparar, mediante el empleo de fotografías, los distintos tipos de edema descritos en la tomografía de cráneo, se descarta la hemorragia intraparenquimatosa, pues aunque la densidad es elevada no es similar a la observada en los hematomas intracerebrales. Los hallazgos descritos en la RMI y en las lesiones ocupativas múltiples en el SNC y su diagnóstico radiológico se tratan de lesiones axiales múltiples ligeramente hipointensas en T1 con poco edema perilesional. En cuanto a los tumores primarios y metastásicos se describe metástasis con alta densidad tomográfica en las de tipo hemorrágico en relación con melanomas, carcinomas de tiroides, pulmón y carcinoma de células renales. En relación a condiciones no tumorales se descartan abscesos y enfermedad granulomatosa, así como las parasitosis; se mencionan las enfermedades asociadas al VIH: encefalitis por VIH, leucoencefalopatía multifocal progresiva, sarcoma de Kaposi y linfoma primario del SNC como enfermedades que pueden cursar con este tipo de lesión radiológica, al igual que las de tipo desmielinizante, como la esclerosis múltiple. Dr. Juan Gutiérrez Ronquillo Dadas las características descritas en la enferma el procedimiento indicado es la biopsia cerebral guiada por imagen para descartar lesiones pseudotumorales provocadas por vasculitis y enfermedades infecciosas y llegar al diagnóstico certero de la lesión. La enferma tuvo una clínica y una evolución de infarto cerebral al presentar una hemiparesia que mejoró con tratamiento, por lo que descarto un tumor primitivo o metastásico del SNC; se trata de una enfermedad de los vasos cerebrales. Queda descartada la enfermedad desmielinizante y su forma más frecuente, la esclerosis múltiple, en la que las convulsiones aparecen en los estadios avanzados y cursa con otras manifestaciones clínicas. Dr. Luis Alberto Santos Pérez Es una enferma de 72 años de edad con síndrome motor piramidal que evoluciona en dos tiempos. Antes del advenimiento de las técnicas avanzadas de imagen nos mencionaban que entre las causas más frecuentes de accidente vascular encefálico estaban las metástasis, para que no fuesen olvidadas en nuestros ejercicios diagnósticos. Las imágenes radiológicas de la enferma nos alejan de los tumores primarios, entonces nos preguntamos: ¿son tumores metastásicos o son otras lesiones? La neurocisticercosis cursa con lesiones anulares múltiples, aunque no existen elementos que apoyen el diagnóstico de esta enfermedad, solo recordar que el cráneo y la duramadre son sitios de predilección en su diseminación para tumores como el mieloma múltiple, el cáncer de mama y el carcinoma prostático y que la meningitis carcinomatosa puede aparecer como forma de diseminación leptomeníngea de otros tipos de tumores: de pulmón y de mama y el melanoma. Descartamos los embolismos del corazón y la angiopatía amiloide cerebral. INFORME FINAL. DEPARTAMENTO ANATOMÍA PATOLÓGICA
CONCLUSIONES FINALES En el estudio de necropsia se realizaron la apertura y el examen cuidadoso de las cavidades corporales; en el cráneo y la duramadre no se observaron alteraciones y no se demostró la existencia de lesión macroscópica tumoral en alguno de los órganos en el cadáver. El estudio del encéfalo reveló la presencia de lesiones grisáceas de aspecto hundido y opalescente en los cortes de Viussens (axial alto) ubicadas en la sustancia blanca periventricular derecha adyacente al núcleo caudado y otra similar parietal izquierda muy próxima al cuerno posterior del ventrículo lateral izquierdo que recordaban las placas de la esclerosis múltiple. En un corte más profundo (de Fleshing) las lesiones se continuaban en el núcleo lenticular derecho, donde tomaban un color grisáceo, de aspecto granuloso y forma redondeada y eran bastante delimitadas del parénquima vecino; otra lesión similar en el esplenio del cuerpo calloso y en el hemisferio cerebeloso derecho (figura 1). Ante estos tipos de lesiones se valoran varias posibilidades: una metástasis cerebral de un carcinoma oculto, una gliomatosis cerebri y un linfoma primario del SNC. El estudio histológico puso de manifiesto las características de la lesión en los diversos campos histológicos examinados. En algunas áreas existía una invasión en un patrón difusamente infiltrante de células tumorales aisladas que, en los menores aumentos, sugería una gliomatosis cerebri, la metástasis y la infiltración por un carcinoma neuroendocrino o, incluso, las características citológicas recordaban el aspecto de un oligodendroglioma. En vistas con mayores aumentos y en otros campos del tumor existía un patrón en agregados celulares con pseudorrosetas perivasculares e imágenes roseta-like que podían sugerir el diagnóstico de tumor neuroectodérmico primitivo (PNET) del SNC (figura 2). Vistas con más acercamiento demostraban que se trataba de una disposición angiocéntrica de las células tumorales, algunas de las que tenían cambios plasmocitoides (figura 3). Con la tinción de Giemsa se logró destacar los detalles celulares consistentes en: células de talla mediana a grande, núcleo vesicular redondo a oval, cromatina fina y de dos a cuatro nucléolos adosados a las membranas nucleares y citoplasma escaso anfófilo a basófilo, las que identificamos como centroblastos; se observaron además escasos inmunoblastos (figura 4). La tinción de reticulina de Gomori destacó una trama de fibras reticulares que rodeaba las células tumorales en capas concéntricas alrededor de los vasos sanguíneos (figura 3). Con todos estos elementos el diagnóstico histopatológico fue: linfoma no Hodgkin del SNC de células grandes B, que se confirmó con técnicas de inmunohistoquímica y el marcaje de CD 20 por las células tumorales. Conclusión Anatomopatológica: El linfoma primario del sistema nervioso central se presenta entre el 0.8-1.5% y hasta el 6.6% de las neoplasias intracraneales primarias;1 la variante difusa de células grandes B constituye el 30-40% de los linfomas no Hodgkin (LNH), y de ellos el 40% son confinados a sitio extra nodal y afectan varios tejidos y órganos que incluye el SNC. Puede verse en individuos inmunocompetentes entre la sexta y séptima décadas de la vida y en edades inferiores en sujetos inmunocomprometidos;2 su localización más común es supratentorial, un 13% en la fosa posterior y el 1% afecta la médula espinal; entre el 25-50% son lesiones múltiples; el aspecto macroscópico es heterogéneo, pueden presentarse como lesiones firmes, friables, granulares, centralmente necróticos, focalmente hemorrágicos, gris bronceado, amarillos o virtualmente indistinguibles del neuropilo adyacente, por lo que pueden ser confundidos con otras lesiones tumorales. En la histopatología la vista microscópica panorámica en la periferia frecuentemente demuestra un patrón de infiltración angiocéntrico en el que las células tumorales forman collares dentro de depósitos concéntricos de reticulina peri vascular e invaden el parénquima neural. Los LNH de células B constituyen el 92-98% de los linfomas primarios del SNC y muestran expresión inmunohistoquímica de marcadores pan B como el CD19, el CD20 y el CD79a.1,3,4 En la gran mayoría se presentan con síntomas neurológicos focales, seguidos por síntomas neuropsiquiátricos, aumento de la presión intracraneal, convulsiones, síntomas oculares, alucinaciones, cefalea, cambios de la personalidad y pérdida de peso. El diagnóstico positivo se logra con el uso correcto del método clínico: historia clínica bien realizada, exploración adecuada de nódulos linfáticos si hubiese y apoyo en otros exámenes de analítica de sangre y orina, prueba de VIH, tomografía toraco-abdominal-pélvica para buscar nódulos parahiliares y pélvicos, ecografía testicular en varones, examen oftalmológico para descartar infiltración ocular y biopsia de médula ósea coxal; se debe realizar punción lumbar y estudio citológico del líquido cefalorraquídeo que puede mostrar pleocitosis entre el 5-30% en los linfomas primarios del SNC.5 El procedimiento más sensible para el diagnóstico es la RMI, que pone en evidencia lesiones isointensas a hiperintensas en T2 con realce denso post administración de contraste y que muestran un edema peri tumoral menos severo que en los gliomas y las metástasis.6 El pilar fundamental en su diagnóstico consiste en la biopsia por mínimo acceso cerebral (biopsia estereotáxica), para la que no debe haberse administrado tratamiento con esteroides al enfermo ya que favorece la desaparición de las lesiones y la carencia de células tumorales en las muestras.7,8 El diagnóstico diferencial patológico es variado e incluye a la gliomatosis cerebri en su aspecto macroscópico y microscópico; este glioma, difuso usualmente, compromete los hemisferios cerebrales y la sustancia gris profunda, con frecuente extensión al puente, al cerebelo y a la médula espinal. Aunque se describió con ausencia de masas tumorales en su presentación inicial, la clasificación actual describe una forma en la que, además del extensivo compromiso del SNC, existe una masa tumoral al momento de su aparición. La proliferación difusa de células gliales pequeñas puede crear confusión, a menos que en otros campos histológicos encontremos otros detalles que apuntan hacia el linfoma primario cerebral. Las células tumorales en este caso expresan marcaje negativo para marcadores pan B y positivos para proteína ácida gliofibrilar (GFAP) y vimentina en grados variables.9 En las metástasis de los carcinomas neuroendocrinos están típicamente presentes la cohesión celular y el moldeamiento nuclear, además son positivos a sinaptofisina, cromogranina y citoqueratina y negativos al CD20. A pesar de que en algunos momentos las células semejan oligodendrocitos tumorales, estos son más monomorfos, con halos perinucleares y citoplasma menos definido comparado con las células del linfoma; no expresan marcadores pan B ni infiltran típicamente a través de las paredes vasculares. Los PNET del SNC se presentan como grandes masas hemisféricas supratentoriales y son más comunes en la edad pediátrica. En su histopatología destaca la infiltración por células poco diferenciadas en las que la expresión de marcadores neuronales ayuda en su diferenciación;10 es preciso mencionar otros tipos de linfomas de células B de presentación extranodal que pueden afectar el SNC: linfoma de células grandes B intravascular y la granulomatosis linfomatoide. En el primero las células linfomatosas están en la luz de pequeños vasos sanguíneos, particularmente capilares y, por consiguiente, se caracterizan macroscópicamente por trombosis, hemorragia y necrosis tisular amplia, que conducen a un diagnóstico casi siempre post-mortem debido a su presentación proteiforme; la segunda es una condición rara que aparece con mayor incidencia en la vida adulta en condiciones asociadas a inmunodepresión y se presenta como un trastorno angio-destructivo caracterizado por un infiltrado linfoide polimorfo en el que se mezclan, en diferentes proporciones, células B positivas al virus del Epstein Barr, que en la histología exhiben características de centroblastos e incluso inmunoblastos y formas multinucleadas.11
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
|